Jineteras en la Red

abril 21, 2008

Cero política!

una pareja en el malecon habanero

Por ahí leí que para mantener una conversación en buenos niveles y sin baches es recomendable mantener al margen religión y política, se que al tratarse de cuba es casi imposible pero en intento se hará, este blog tiene la finalidad de ser una catarsis colectiva para librar los demonios de los que aquí contribuyen, de expresar sus puntos de vista y sobre todo de regalar las experiencias sobre la isla y sus mujeres.

Este blog en ningún momento intenta ser misógino e inmoral….. bueno, se tratara de no caer en eso, sabemos que no se deben tener prejuicios en relación con las cubanas , hay de todo en la villa del señor.

A título personal, me ha ido muy bien, pague la novatada en mi primer viaje pero de ahí en adelante con 3 o cuatro viajes por año desde el 2002 puedo decir que cuba todavía puede ser un destino para pasarla muy bien sabiendo lo básico y guiándose por el sentido común.

Tomen lo que les sirva y lo demás deséchenlo…. pero sobre todo diviértanse y si por ahí una cubana los engaño pues la pueden exhibir aquí jejeje.

¡Dale, tira pá La Habana !, dale suave, ya que voy a “mojar”

*** para comenzar este blog nada mejor que uno de los escritos con los que más me he identificado, tomado de el sitio “Conexion Cubana”***

 

¿Una jinetera?
Antonio Miralles   
A raíz de ver insertados varios post en los foros de Conexión Cubana sobre el tan discutido mundo de las jineteras de la Isla de Cuba. Decidí contar mi repentino deseo de estar con una jinetera en una de mis estancias en La Habana.Yo hacía el trayecto del reparto de Playa a La Habana todos los días y desde el carro veía a las chicas que por su indumentaria las delataba, o al menos yo me hacía esa idea a lo largo del Malecón y en el borde de las aceras desde la quinta avenida en todo su recorrido.  

– Y para que no me lo contaran…

–Del tan traído y llevado tema quería saber de primera mano y lo fui a buscar ex profeso para tener mi opinión sabiendo que para estar con una mujer en la Isla no era necesario llegar a ello.

–Yo tenía novia formal en La Isla pero como se dice en Cuba decidí “manchar el expediente”.

Estaba alojado en una casa particular en el reparto de Playa y salí decidido para esa aventura. Era una calurosa noche del mes de Julio, tras la cena le dije a Luis el botero. ¡Dale, tira pá La Habana !, dale suave, ya que voy a “mojar” , ¡quiero elegir bien!.

A lo largo del trayecto de la Quinta Avenida iba viendo a ambos lados de la calzada chicas que habitualmente se pueden ver a ambos lados. ¡ Luis mira esa!,¡ para coño te pasaste!, !no paraste joder!.
¿Es que el semáforo estaba en ámbar…
–Y así un par de veces. ¡ Hostia Luis!, estas perdiendo reflejos o qué?. –¡No creas que voy a cargar con la primera que vea!.

Total que enfilamos el Malecón y en dirección contraria a la que íbamos nosotros vi a una chica sola, daba la sensación de estar haciendo botella.
¡ Para!, me baje del carro cruce la carretera, era una chica no muy alta, rubia como la cerveza, con unos ojos verdes y muy linda, no es que hubiera mucha luz pero si me di cuenta enseguida que era un bombón.

Y… ¡ Hola!. ¿Que haces aquí?, en fin me enrollé y pasamos al otro lado de la carretera donde estaba el carro, le dije que la invitaba a tomar algo. –Fuimos a la terraza de una cafetería cercana y me dijo que un par de veces por semana salía a jinetear, que estaba divorciada y tenía una niña de dos añitos.

¡Pareces muy joven!. ¿ Que edad tienes?
–21 años.
¿Y con lo linda que eres tienes que hacer esto?.
¿ Que puedo hacer?, trabajando no saco para comer y he de vestir y alimentar a mi niña.
– Estuvimos conversando de las cosas más o menos en estos casos había que romper el hielo de ese encuentro y como es natural surgió el tema de irnos a la cama, me dijo que había un apartamento de un matrimonio conocido, donde allí estaríamos bien, con baño, aire acondicionado y toallas limpias.

Me gustaba su conversación, se le veía educada he instruida, no me había pedido todavía ni un dólar, yo me dije va bien, si hubiera antepuesto lo del dinero seguro que me hubiera dado una patada en los cojones con perdón, aunque era obligado por el trabajo que ella desempeñaba, era justo y normal que mediase dinero, de eso no me cabía ninguna duda.

Y como siguiendo el guión de lo que yo me había propuesto aquella noche…Subimos a un apartamento en las proximidades del Malecón. No sin ante Luis advertirme, ¡ten cuidado!…descuida esta zona está bien iluminada y hay un buen trasiego de gente.

Serían las diez de la noche, subimos a un apartamento en la séptima planta de aquel edificio, nos abrió la puerta una señora de color, pasamos al comedor, allí estaba un señor también de color aparentando ser el marido. Buenas, buenas, la señora nos pasó a la habitación y la chica salió a recoger unas toallas.

La chica tardaba más de lo normal: Yo abrí el balcón de la habitación miraba al frente, el Mar estaba tranquilo y sereno como un “plato”. Era una noche en que se podían ver los rayos de la Luna destellantes como se clavaban sobre el Mar dibujando con sus destellos el vaivén de las silenciosas olas, que apenas se las oía cuando rompían contra el muro del Malecón. La calma que reinaba sobre su superficie hacían esa visión majestuosa. La Luna delataba algo, tenía un brillo especial, era como presagio de que esa noche algo inusual me iba a suceder.

–Llegó la chica, dejo un par de preservativos en la mesita de noche y pasamos al baño a darnos una ducha.

–Aquella criatura era de una piel blanca como la Leche, lindísima con un cuerpo bien contorneado y unos senos perfectos. Nos recostamos sobre la cama como preámbulo de lo que allí se había ido a hacer por dos personas adultas.

A mí ese acto no me gusta hacerlo mecánico.
Dábamos la sensación de que menos a hacer lo que allí nos había llevado, haríamos cualquier otra cosa…Aunque el motivo de llegar hasta allí no fuese más que el deseo de uno y la necesidad de la otra.

–De la buena química surgida entre ambos, empezamos a hablar de las cosas más normales entre dos personas que acaban de conocerse. La verdad es que el furor sexual con el que salí de la casa se me pasó.

–Por la distendida charla que teníamos el motivo que allí nos llevó estaba a kilómetros de distancia, al menos en mi mente. Me encontraba bien charlando con aquella chica, yo no tenía prisa ni ella me la daba, me di cuenta que a ella le iba la conversación que estábamos manteniendo de las cosas más normales de la vida entre dos seres humanos mayores de edad.
– No parecía ni daba la sensación de ser una ramera al uso. Aquella especie de deseo inicial en mí se empezó a diluir como el hielo expuesto a los rayos del Sol, algo había cambiado en mí deseoso objetivo de aquella salida por la ciudad en busca de un Jinetera; –Di un giro de ciento ochenta grados de mi inicial idea, me encontraba mejor charlando y contemplando aquella beldad, que llegando a lo más material

–Ella dijo hoy es Miércoles; El Viernes es mi cumpleaños, ¿ quieres venir a mi casa?, por la noche que haré una fiestecita para mis amistades y la familia.
¿ ¡Yo!?.
–¡Si, por que no?.– Te veo un hombre educado, no eres el clásico tipo que te aborda y te trata mal.
– Bueno lo pensaré, el caso es que me iba la chica, tenía la sensación de que no estaba con una puta.

–Ella empezó a mostrarse sensual verdaderamente era muy agradable, era un cromo.
–Y me pasó por la cabeza…. Creo que no voy a poder hacerlo.– Le dije, mira niña déjate… estoy muy bien así sin tener que llegar a más.
–¿ Y eso?,– ¿no te gusto?.
-No, no es eso, no te molestes eres muy linda pero tu no te mereces que yo sienta que te estoy humillando acostándote conmigo, has dado muestras de que lo haces por necesidad, tu para mí no eres unajinetera.

— Transcurrieron unos segundos y sus ojos se llenaron de lagrimas. Su mirada me “habló” acompañada de un agradecido gesto acariciándome la cara.
Seguimos charlando, insistió que fuera a su cumpleaños que estarían sus papás, su niña y unas amistades.

–Pasaría más de una hora en nuestra distendida conversación y le dije, ¡cuando quieras nos vamos!.

–Contestó. ¡Yo no tengo prisa! y me gustaría que hiciéramos el … Le puse la mano en la boca, te he dicho que no.– No sé si cuando me vaya me arrepentiré, pero no quiero hacerlo.

Nos vestimos salimos al comedor, el matrimonio propietario de la vivienda seguían viendo la tele.

— ¡Señor!, quiere tomar algo?.
– Si. ¿Tiene café y agua fría?.
Nos sentamos con ellos y empezamos a hablar en amena conversación, como si nos conociéramos de siempre, incluso hablamos de cocina, resultó que la señora tenía Mondongo de Res en el congelador y le di la receta de los Callos a la Madrileña, después de preguntarme de que parte de España era y demás cosas por el estilo.

–La chica estaba expectante ni se inmutaba, no tenía prisa, en un momento que esta pasó al baño, el matrimonio me habló de lo buena chica que era y que las circunstancias del país eran el motivo de que ella optara por esa forma de tirar pálante, tenía una niña. La familia de ella no sabía nada de sus andanzas, ella iba a su casa porque la conocían de un trabajo donde fueron compañeras las dos mujeres, concretamente en una tienda del gobierno.

–Me dieron su dirección para que les escribiera desde España, al regreso a mi ciudad les envié una tarjeta postal.

La chica y yo nos marchamos, en el ascensor le dije. ¿Cuanto te tengo que pagar?.
Mirándome a los ojos dijo. ¡ Nada!.
¿Cómo que nada?.
¡No quiero que me des nada!.
¡Pero!, ¿y eso?.
¡Me gustó tu forma de ser!, no me tienes que dar nada. Me has tratado como nadie lo había echo hasta ahora.
Yo insistí. ¡Si no coges este dinero me enfado!, ¡a ti te hace más falta que a mí!.
¡Ella contestó!.
Seguro, pero no voy a tomarte nada he estado muy a gusto contigo, sacó su cartera me dio una foto de ella, su dirección y numero de teléfono y me dijo con tono sincero.
¡Quiero que el Viernes vengas a mi casa a mi fiesta de cumpleaños!, me enseñó su DNI. No mentía, aquella preciosidad el próximo viernes cumplía 22 años.

–El botero esperaba en la calle.
Luis, vamos a llevar a la chica a su casa y a si hicimos al llegar a las inmediaciones de su casa ella me dijo, ¿quieres subir a mi casa?, conocerás a mi familia.
No, mira déjalo, el Viernes es tu gran día si no tengo ningún compromiso te llamo y quedamos.
¡ OK!.
–Nos despedimos y le dije a Luis, pásate por el apartamento donde he estado con la chica.

–Luis extrañado dijo, ¿ que tu dices?, ¿ olvidaste algo?.
No, quiero ver al matrimonio del apartamento, quiero decirles algo. Vi que Luis tenía como dudas no entendía que yo que fuera serio, pensativo, me conoce bien son varios viajes a la Isla y el siempre me acompaña en mis estancias.

Subimos al apartamento. El matrimonio al vernos, preguntaron extrañados. ¿Y eso por aquí?.
Miren, vengo a darles una cosa para la chica que ha estado esta noche aquí conmigo, les di una cantidad de dinero, lo que creí que cobraría por sus servicios y la señora me dijo.
No entiendo, ¿ no le pagó usted a la chica?.
¡No me quiso cobrar nada!.
¿Pues ella cuando ustedes llegaron a mi me pagó lo establecido por la habitación?.

–Hágame el favor de entregarle este dinero es una buena chica, no me quiso cobrar nada y no hubo forma de que me tomara lo que le ofrecí.

–La señora de la casa me dijo que la conocía muy bien que se divorció de su marido, él no trabajaba y tomaba mucho, le pegaba y la obligaba a que jineteara para sacarle el dinero.

–Nos marchamos y Luis me dijo. ¿ Vas a ir a la fiesta de su cumpleaños?.
¡ No, por supuesto que no!.

–El Viernes, el día de su cumpleaños a la hora que más o menos pensé que estaría la fiesta en marcha. Luis llevó a la casa de la chica una tarta, un ramo de flores y un regalito para su hija.

–Nunca más ni he querido, ni he sabido de ella.

Para mí era una victima más del sistema.
Aquella chica hacía aquello debido a sus circunstancias, al menos a mi así me lo demostró.

Mirando la foto que me entregó aquella chica y dándole vueltas al tan traído y llevado asunto de las jineteras en la Isla de Cuba y analizando todo lo que me sucedió con aquella chica, me di cuenta que lo que yo tuve en la cama aquella noche no era una jinetera.

Y recordé… Cuando desde la habitación de aquel apartamento me asomé al balcón esperando a la chica, como los rayos de la Luna se incrustaban en el mar, haciendo su visión majestuosa e intuyendo que algo inusual me iba a pasar y pasó.

Julio de 2005. Toni.
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Esta historia por romántica que pueda aparecer, quiero que la mediten tanto los cubanos/as, así como los que conocen la realidad de la Isla de Cuba y sus circunstancias y piensen si esta historia puede ser real, o fruto de un imaginativo, o romántico soñador. Dando a entender que la motivó, la necesidad de sus protagonistas, cada uno en su papel. Debiendo tener en cuenta que todos tenemos algo en nuestros corazoncitos para que en determinados momentos dejemos a un lado lo instintivo, lo material, y hagamos lo que nos dicta el corazón.

Miércoles, 22 de Marzo del 2006
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abril 20, 2008

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Filed under: Uncategorized — jineteras @ 6:14 pm

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